Citas de literatura: Garcilaso de la Vega

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Citas encontradas: 45

Y duro campo de batalla el lecho.

«Soneto 17»

Obra poética

Garcilaso de la Vega

En nuestros labios, de chupar cansados.

«¿Cuál es la causa, mi Damón, que estando»

Obra poética

Francisco de Aldana

Nunca besé a hombre
mas hombre besó a mí.

«—La bella malmaridada»

Romancero

anónimo

Coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto.

«Soneto 23»

Obra poética

Garcilaso de la Vega

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada.

«En una noche oscura»

Obra poética

San Juan de la Cruz

Confieso más, que he pecado
con todas las que he podido.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

En la lucha de amor juntos, trabados,
con lenguas, brazos, pies y encadenados.

«¿Cuál es la causa, mi Damón, que estando»

Obra poética

Francisco de Aldana

—Esta noche, caballeros,
dormí con una doncella
que en los días de mi vida
yo no vi cosa más bella.

«—Esta noche, caballeros,»

Romancero

anónimo

El más ruin de la manada
me enamora.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Es poderoso monarca
de nuestra sensualidad.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Los enojos y pesares
en placer van a tornar.

«Media noche era por filo»

Romancero

anónimo

En la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor.

«En Sevilla está una ermita»

Romancero

anónimo

Y contemplando su cuerpo
el día fuera a asomar.

«De la luna tengo queja»

Romancero

anónimo

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres!

«Llama de amor viva»

Obra poética

San Juan de la Cruz

Quien no ama las mujeres
no se puede hombre llamar.

«Media noche era por filo»

Romancero

anónimo

Dezidme: ¿quién tiene llena
media España de cornudos?

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

—Echome en cama de rosas,
en la cual nunca fui echada.

«—Esa guirnalda de rosas»

Romancero

anónimo

Mal obrar y mal hazer
y en ello perseverar,
por mugeres.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Dexadme –dize–, señor,
que me duele la cabeça
que es locura.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Dios os guarde
de la muger que no arde
en el fuego que os quemáis.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera.

«Soneto 23»

Obra poética

Garcilaso de la Vega

Reina mía,
¿por qué matáis mi alegría?
¿Por qué enterráis mi plazer?

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Yo, pecador,
me confieso al dios de Amor
y a su madre, la carnal
Venus santa.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

De la cintura arriba
tan dulces besos se dan,
de la cintura abajo
como hombre y mujer se han.

«Media noche era por filo»

Romancero

anónimo

Estase la gentil dama
paseando en su vergel,
los pies tenía descalzos
que era maravilla de ver.

«Estase la gentil dama»

Romancero

anónimo

Confieso más, que he pecado
con todas las que he podido
y de las que se me han ido
en el alma me ha pesado.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

—Mientras sois moza, mi fija,
placer vos queráis dar,
que cuando seades vieja
los rapaces no os querrán.

«Todas las gentes dormían»

Romancero

anónimo

—¡Cómo habéis hermoso cuerpo
para con moros lidiar!
[...] —Mejor le tengo, señora,
para con damas holgar.

«Media noche era por filo»

Romancero

anónimo

Y aunque tengo posesión
de un marido bien dispuesto,
el cuerno le tengo puesto
con otros que no lo son
por probar.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Dezidme: ¿quién tiene llena
media España de cornudos?
¿Quién rompe los fuertes nudos
que la Santa Iglesia ordena?

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

El ancho campo me parece estrecho,
la noche clara para mí es escura;
la dulce compañía, amarga y dura,
y duro campo de batalla el lecho.

«Soneto 17»

Obra poética

Garcilaso de la Vega

—Rosa fresca, rosa fresca,
tan crecida y con amor,
cuando vos tuve en mis brazos
no vos supe servir no
y agora que os serviría
no vos puedo haber no.

«—Rosa fresca, rosa fresca,»

Romancero

anónimo

—Echome en cama de rosas,
en la cual nunca fui echada
hízome, no sé que hizo,
que de él vengo enamorada.
Traigo, madre, la camisa
de sangre toda manchada.

«—Esa guirnalda de rosas»

Romancero

anónimo

Hincados ambos hinojos
delante de una putilla
que allí estaba;
que es cierto que no llegaba
a cumplidos catorçe años,
aunque en maldades y engaños
de los ochenta pasaba.

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

¿Qué diremos
de mil donzellas que vemos
so las faldas de sus madres,
temerosas de sus padres,
que buscan, como sabemos,
mil senderos,
mil resquicios y agujeros
para escribir y hablar?

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Alterada está Castilla
por un caso desastrado:
que el conde don Pero Vélez
en un palacio fue hallado
con una prima carnal
del rey Sancho el deseado,
las calzas a la rodilla
y el jubón desabrochado.

«Alterada está Castilla»

Romancero

anónimo

—Metedlas vos, mi sobrino,
so faldas de mi camisa.
—Eso tal no haré, señora,
que haría descortesía,
porque vengo yo muy frío
y a vuestra merced helaría.
—De eso no curéis, señor,
que yo me lo sufriría;
que en calentar tales manos
cualquier cosa se sufría.

«Cabalga doña Ginebra»

Romancero

anónimo

¡Ay de la moça
que se vee y se desea!

Sermón de amores

Cristóbal de Castillejo

Fuérame para la puerta
y abrila de par en par.

«Yo me era mora Moraima,»

Romancero

anónimo

Ellos en aquesto estando
la justicia que llegó.

«Yo me adamé un amiga»

Romancero

anónimo

—Galiarda, Galiarda,
¡oh quién contigo holgase!

«—Galiarda, Galiarda,»

Romancero

anónimo

—Dame el buen amigo, madre,
buen mantillo y buena saya;
la que cobra mal marido
vive malaventurada.

«—Esa guirnalda de rosas»

Romancero

anónimo

—Ay hija, si virgo estáis
reina seréis de Castilla;
hija, si virgo no estáis
de mal fuego seáis ardida.

«Bien se pensaba la reina»

Romancero

anónimo

En la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor,
en la su cara muy blanca
lleva un poco de color
y en los sus ojuelos garzos
lleva un poco de alcohol.

«En Sevilla está una ermita»

Romancero

anónimo

Hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadita en la cintura,
blanca soy como el papel,
la color tengo mezclada
como rosa en el rosel,
las teticas agudicas
que el brial quieren hender.

«Estase la gentil dama»

Romancero

anónimo