Citas de literatura: Pío Baroja

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Citas encontradas: 44

Yo nunca tuve entusiasmo por Madrid.

Camino de perfección

Pío Baroja

Eres mi casa, Madrid: mi existencia.

«Madrid»

El hombre acecha

Miguel Hernández

¡Qué hermoso es el cielo de Madrid!

Insolación

Emilia Pardo Bazán

El alma de Madrid inunda las naciones.

«Fuerza del Manzanares»

Viento del pueblo

Miguel Hernández

Luce sobre Madrid el cielo de la historia.

El novelista

Ramón Gómez de la Serna

¡Para qué servirá la policía de Madrid!

Camino de perfección

Pío Baroja

Había muchos vicios y depravaciones en Madrid.

El árbol de la ciencia

Pío Baroja

¡Madrid, Metrópoli, ideal
del Dios del Progreso!

Himno de la Comunidad de Madrid

Agustín García Calvo

Yo no he querido perder ni un amanecer de mi Madrid.

El novelista

Ramón Gómez de la Serna

—Sal de Madrid.
—¿Adónde?
—A cualquier parte.

Camino de perfección

Pío Baroja

La pobreza en Madrid tiene que ser o resignada o cursi.

La Regenta

Leopoldo Alas, Clarín

Madrid, famoso en el mundo por sus mujeres y sus caballos.

La corte de los milagros

Valle-Inclán

Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos... para marcharse.

«En tren»

Campos de Castilla

Antonio Machado

Bien percatado estaba de la mucha picaresca que en Madrid había.

La familia de Pascual Duarte

Camilo José Cela

De Madrid lo más gustoso es el poderse pasear un amigo con otro.

Diálogo político del estado de Alemania

Juan de Palafox

El calumniado Madrid es uno de los pueblos más bonitos del mundo.

Aventuras y mixtificaciones de Silvetre Paradox

Pío Baroja

¡Qué bien se está a veces en los bares de Madrid a media tarde!

Nubosidad variable

Carmen Martín Gaite

Había estado en Madrid tan cerca de Lope de Vega como lo estaba de mí.

El Buscón

Francisco de Quevedo

Los que no estén hechos a la eterna guasa de Madrid, la ciudad (o villa)

Nazarín

Benito Pérez Galdós

Inefable Madrid infestado por el gasoil, los yankis y la sociedad de consumo.

«Hojas de Madrid»

Pido la paz y la palabra

Blas de Otero

Las únicas personas que pueden resistir el clima de Madrid, son las estatuas.

El novelista

Ramón Gómez de la Serna

Madrid es como un nuevo Alcázar de Toledo, un arrabal, un barrio, un retiro suyo.

Camino de perfección

Pío Baroja

Volvíamos andando por la Castellana hacia Madrid. El centro del paseo estaba repleto de coches.

Camino de perfección

Pío Baroja

Se veía Madrid a lo lejos, extendido, lleno de puntos luminosos, envuelto en una tenue neblina.

Camino de perfección

Pío Baroja

A mí aquella vida me resultaba entretenida, [...] en Madrid me hubiera quedado hasta agotar el último céntimo.

La familia de Pascual Duarte

Camilo José Cela

En Londres o Madrid, Ginebra o Roma,
ha sorprendido, ingenuo paseante,
el mismo taedium vítae en varios idiomas.

«Pío Baroja»

Canciones nuevas

Antonio Machado

Contempló con punzante tristeza Madrid a lo lejos, en medio de campos áridos y desolados, bajo un cielo enrojecido…

Aventuras y mixtificaciones de Silvetre Paradox

Pío Baroja

Bueno está Madrid, hijo, una vergüenza, que a partir de las ocho hay más fulanas por las calles que personas decentes.

Cinco horas con Mario

Miguel Delibes

¡La Historia! ¿Sabes tú quién hace la Historia, hija mía? En Madrid los periodistas, y en estos pueblos los criados.

Gerifaltes de antaño

Valle-Inclán

Mi amigo, el señor Longoria, de Madrid, acaba de comprar un automóvil con el que se lanza a la fantástica velocidad de treinta kilómetros por hora.

Doña Rosita la soltera

Federico García Lorca

La última vez que una mujer decente, lo que se llama “una mujer decente”, se abandonó en Madrid a las culpables caricias de un hombre, fué hace diez años.

Relato inmoral

Wenceslao Fernández Flórez

Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Apios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

«Oda a Walt Whitman»

Poeta en Nueva York

Federico García Lorca

Van a venir a bombardear el campo. La Prensa de Cádiz y la de Madrid hablaba de órdenes del Ministerio de la Guerra para que salieran aviones militares a bombardear a los rebeldes.

Viaje a la aldea del crimen

Ramón J. Sender

Las afueras de París son tristes, de una tristeza dura y desolada; las de Roma son más teatrales y melancólicas: las de Madrid, ásperas y trágicas; las de Londres, negras y fangosas.

Susana

Pío Baroja

Napoleón les engaña a todos. En Madrid hay muchos que se alegran de ver entrar tanta tropa francesa, porque creen que viene a poner en el trono al príncipe Fernando. ¡Buenos tontos están!

El 19 de marzo y el 2 de mayo

Benito Pérez Galdós

Siempre en este Madrid la misma interinidad, la misma angustia hecha crónica, la misma vida sin vida, todo igual.
—Sí; esto es un pantano —murmuró Montaner.
—Más que un pantano es un campo de ceniza.

El árbol de la ciencia

Pío Baroja

Creía ver en Madrid la evolución progresiva de la gente rica que iba hermoseándose, fortificándose, convirtiéndose en casta; mientras el pueblo evolucionaba a la inversa, debilitándose, degenerando cada vez más.

El árbol de la ciencia

Pío Baroja

Cuál es mejor lugar, ¿Valladolid o Madrid? Y respondió: De Madrid los estremos; de Valladolid los medios. No lo entiendo, repitió el que se lo preguntaba; y dijo: De Madrid cielo y suelo; de Valladolid los entresuelos.

«El Licenciado Vidriera»

Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes

El barrio de Salamanca, a trechos, causa la ilusión gratísima de estar en el campo: masas de árboles, ambiente oxigenado y oloroso, espacio libre, y una bóveda de firmamento que parece más elevada que en el resto de Madrid.

Insolación

Emilia Pardo Bazán

Pues sí, señor. Cuando la persecución de los judíos, éstos erigieron un templo subterráneo; yo me lo figuraba, viendo el número de casas con galerías ocultas que hay en Madrid. Existe una ciudad subterránea cuya existencia nadie sospecha.

La torre de los siete jorobados

Emilio Carrere

Si la plaza de Oriente es una rosa de Alejandría,
ah Madrid de Mesonero, de Lope, de Galdós y de Quevedo,
inefable Madrid infestado por el gasoil, los yankis y la sociedad de consumo,
ciudad donde Jorge Manrique acabaría por jodernos a todos.

«Hojas de Madrid»

Pido la paz y la palabra

Blas de Otero

A Madrid vino cuando aquella gentil pareja, don Horacio y doña Malvina, puso su establecimiento evangélico en Chamberí. Por un regular estipendio, Bailón los ayudaba en los oficios, echando unos sermones agridulces, estrafalarios y fastidiosos.

Torquemada en la hoguera

Benito Pérez Galdós

Es típico —y pertenece ya al repertorio de la farsa popular— el diputado hijo de perra que logra ser elegido sembrando promesas por todas partes, pero en cuanto llega a Madrid se transforma en un arma del Estado opuesta a las corrientes reformadoras de su distrito.

Siete Domingos Rojos

Ramón J. Sender

Una federación peninsular ibérica, incluido Portugal cuyos trabajadores están de acuerdo con nosotros aunque no lo esté su pequeña burguesía ni su militarada. Pequeñas nacionalidades separadas y vueltas a unir libremente: Cataluña, País Vasco, Asturias, Galicia, Aragón, Valencia (hasta Murcia y Cartagena), Andalucía, las Baleares y las Canarias y finalmente la gran región central formada por las dos Castillas y Extremadura, cuya capital sería Madrid. Capital de la meseta castrense, no la España colonial. La capital de esa federación peninsular ibérica cuyo nombre habría que inventar sería Lisboa.

Siete Domingos Rojos

Ramón J. Sender